Una vez diseñada nuestra propuesta, oleada y sacramentada por el cliente, queremos construir y nos encontramos con algo que no enseñan en la Universidad: cómo obtener la Licencia de Edificación.
Puede volverse un trámite engorroso y por ello algunos arquitectos se desentienden, le entregan los planos al cliente y éste tiene que recurrir a "tramitadores", quienes terminan siendo un problema y no una solución.
En su mayoría, los tramitadores son personas que se limitan a recabar los requisitos y llevar el expediente a la municipalidad, sin revisar que se cumplan con la normativa vigente, importándoles solamente ingresar el expediente para cobrar su parte. Esto nos perjudica, haciéndonos perder tiempo subsanando una veintena de observaciones que pudieron evitarse, sin mencionar la vergüenza que pasamos cuando el cliente nos reclama (con justa razón) por dichas observaciones.
En el peor de los casos, se trata de unos estafadores (a veces en complicidad con malos funcionarios), que dan falsas expectativas al cliente y menosprecian el trabajo del arquitecto, ofreciendo soluciones mas "rápidas" que la vía legal, con las clásicas frases: "tengo mis contactos adentro", "no necesita Licencia, le pagamos a X", "construya más pisos, después lo regulariza", "le puedo agilizar el trámite", "no necesita estacionamientos", etc. Unos vendedores de humo, que cobran y desaparecen al primer problema, dejando con las multas al cliente, con la construcción paralizada y con orden de demolición.
Debería ser parte de nuestro compromiso profesional y ético involucrarnos en todas las etapas del Proyecto, desde el diseño hasta la construcción, incluyendo todos los trámites necesarios. Así garantizamos la calidad del servicio brindado, lo cual se convierte en un plus cuando nos recomiendan con un nuevo cliente.
Quién mejor que el arquitecto para verificar que los planos estén correctos, tanto en la parte formal como en la normativa, que pueda verificar que la documentación y formularios estén conformes y no sean motivo de observación, así como asegurarse que se siga todo el procedimiento por la vía legal. Puede ser el mismo proyectista, o también contratar a algún colega arquitecto con experiencia en el tema, lo importante es que sea visto por un profesional, alguien con ética y responsabilidad.
Desterremos la mafia de los tramitadores. La ilegalidad que ellos propician atenta contra el ejercicio profesional del Arquitecto.