Quiero dar la bienvenida a este nuevo espacio, un lugar de consejos, anécdotas, consultas, en fin un sitio para hablar libremente de todo un poco, especialmente de lo que tenemos que aprender a tropezones durante el ejercicio de la profesión.
La idea surgió a raíz de tanta traba burocrática al momento de presentar proyectos en las municipalidades y enfrentar a la Comisión Técnica. Esos son los momentos en los que uno se da cuenta de que la universidad no nos prepara para salir al mundo laboral real.
He visto arquitectos más jóvenes cometer errores básicos en la presentación de proyectos, porque en las aulas les enseñaron a diseñar y dibujar para el cliente (a color y con 3D incluido), lo cual está bien, pero se olvidaron de instruirlos sobre el proceso de aprobación municipal, necesario para materializar nuestro diseño.
A esto hay que agregar que en la práctica tenemos que volvemos medio abogados, porque nos toca leer partidas registrales, interpretar normas, sustentar el proyecto y todo lo que se requiera para conseguir la ansiada aprobación de la Comisión.
Ser arquitectos no solo se trata de proyectos, es un estilo de vida, significa vivir y respirar la arquitectura, en cada paso, en cada mirada, en cada pensamiento. Es parte de nuestra personalidad y es lo que nos hace peculiares... es nuestra realidad.
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